PALABRAS DE UN PLATO
El día: martes en la noche, numero de platos: 3, numero de comensales: 8, conocidos: 0. Esa fue la ultima cena que realice y mi primera como cocinero en la cual tanto consumidor como su servidor se ven las caras por primera vez.
El primer plato fue los ya conocidos langostinos en coco con salsa de compota de piña y coulis de ají picante que ya mencione en otro articulo; el principal, un Tataki de atún en semillas de sésamo y pistacho tempurizado en salsa Teriyaki, con puré de papas y wasabi, y ensalada wakame y mango; el postre, mousse de guanábana, confit de fresas en vino, espejo de oporto y tulipa crujiente de vainilla.
Todo transcurrió de una manera muy cotidiana desde el comienzo del servicio, se sirve el plato, se sale a cantar el plato (petición del anfitrión), se regresa a la cocina a marchar el siguiente bocado, etc.; y así fue hasta el final, cuando me llaman a la típica felicitación por una agradable cena; quizás fue mas que las palabras, pero el hecho de que un total desconocido, sin deber alguno de comentar en lo absoluto y mucho menos de alagar, me dijera estas palabras: “la comida estaba deliciosa, te felicito, y se que mientras sigas usando esta calidad de productos y mas importante que nada, poniéndole el cariño que se ve dibujado en tus platos, serás un triunfador, no importa a donde vayas”.
Fue una noche como cualquier otra, debo admitirlo, pero me acosté a dormir recién bañado como siempre, cansado como siempre, con un día por delante al amanecer como siempre, pero con el corazón extremadamente diferente…………… satisfecho de sentir y de ser sentido a través de un simple plato.
“Feliz cumpleaños mami”

